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Historia

Epoca Prehispánica

La historia de Españita comienza en el año de 150 a.c, cuando el extremo oeste del actual territorio de Tlaxcala es ocupado por inmigrantes procedentes del Golfo Central o de Cantona, región situada en la Cuenca Oriental del actual estado de Puebla. Estos primeros habitantes fundan un pueblo en las laderas del cerro de San Nicolás, en el territorio actual del municipio de Sanctórum de Lázaro Cárdenas. De este pueblo dependieron varias villas y aldeas, pero ninguna se ubicó en el agreste territorio de Españita. Sin embargo, el lugar fue sitio de caza para completar el abasto del consumo de estos asentamientos.

Durante las fases culturales conocidas como prototeotihuacana y teotihuacana, la meseta de Españita debió seguir llamando la atención de los pobladores de los asentamientos adyacentes al cerro de San Nicolás, y de los que habían surgido en el sitio conocido como Los cerritos de Calpulalpan, pues se han encontrado algunos artefactos dejados por los visitantes ocasionales.

Sin embargo, Españita no estuvo exenta de acontecimientos en la época prehispánica. Por su territorio pasó la tercera oleada de teochichimecas (tlaxcaltecas), quienes venían de Poyahutlán después de un conflicto con los tepanecas de Atzcapotzalco, quienes los hostilizaron al observar el rápido crecimiento demográfico. Su carácter independiente, su habilidad para la caza y la pesca, así como los adelantos que lograban en su nueva vida sedentaria, hizo que los tepanecas temieran que en el futuro pudieran adquirir control sobre parte de la ribera del lago de Anáhuac.

Españita debió causarle profunda impresión al rey poeta, porque una vez consolidado su señorío y establecida la Triple Alianza, dio a la región un carácter ritual señalando el sitio de "atzatzacuala", hoy Españita, como campo donde debían celebrarse las "guerras floridas".

La Colonia.- Se infiere que en el actual municipio de Españita fueron abandonados algunos asentamientos, como consecuencia de la crisis demográfica que provocó la conquista española, las epidemias y las hambrunas. De lo anterior se deduce la existencia de asentamientos prehispánicos.

Es posible que en el caso de Españita la penetración española fue lenta, por ser un espacio de gran altitud a donde no llegaban con facilidad los cultivos ensayados por los europeos, ni los ganados. También estuvieron en ese caso las lomas de Terrenate y los cerros de Tlaxco. Sin embargo, para 1630 encontramos dos propiedades de españoles en la Meseta de Españita.

El proceso de penetración se consolidó hacia 1630, cuando en Hueyotlipan, tenientazgo del que dependía Españita, se desarrolló el enorme latifundio conocido como la Hacienda de San Lorenzo Techalotepec, con una extensión de 42 caballerías de tierras consideradas de labor, que en su conjunto concentraban el 55 por ciento de la superficie del citado tenientazgo.

No sabemos si por efectos de la congregación o por la penetración española a territorio tlaxcalteca, se funda Españita el 26 de mayo de 1672. Fecha que según la tradición se tomó el nombre de Santa María de la Nueva España, por acuerdo eclesiástico de los representantes o fundadores de la población.

Españita debió ser una iglesia de visita dependiente de la doctrina de Hueyotlipan. Sus feligreses debieron ser atendidos por la orden franciscana encargada de la evangelización de la provincia.

La vida colonial durante la dominación española no debió ser fácil para los moradores de una población enclavada en la montaña, sujeta a la formación de latifundios que reducía el horizonte a la vida misma de la hacienda, como fue el caso de la denominada Santiago Ameca.


Siglo XIX

La Independencia.- Los acontecimientos de la Independencia han sido poco estudiados e investigados en la historia de Tlaxcala y de Españita. Tal vez su dependencia de Hueyotlipan durante esa época, ha causado que las investigaciones se centren más en la cabecera del partido. Durante la Independencia, Españita dejó de sujetarse al tenientazgo de Hueyotlipan, pasando a formar parte del partido de Ixtacuixtla.

La Reforma.- Algunos cambios debieron ocurrir en Españita durante estos años, pues el 8 de junio de 1857 fue elevado a cabecera municipal.

El Porfiriato.- Durante la administración de don Próspero Cahuantzi los caminos constituyeron una de sus prioridades gubernamentales, pues de su buen estado dependía el tráfico de las personas y de mercancías, además del traslado de las fuerzas armadas. El gobernador estaba pendiente de la participación de los vecinos para su conservación. Las reparaciones camineras no siempre estuvieron exentas de conflictos entre los diferentes pueblos que cubría la ruta que iba de Españita a Hueyotlipan y de ésta población a Ixtacuixtla. Este último municipio se resistía a contribuir con la parte de reparación que, en opinión de las demás poblaciones, le correspondía.

Otras veces las dificultades provenían de los hacendados, pues los propietarios, sin mayor argumento, cerraban los caminos que desde tiempos inmemoriales prestaban un servicio vecinal. Este fue el caso de los propietarios de la hacienda de Atotonilco, quienes impidieron el tránsito a los vecinos de Españita por el camino que pasaba por terrenos de la finca. Sólo la tenacidad de éstos obligó al Ayuntamiento a ordenar a los hacendados, la apertura del camino pues en su opinión se trataba de un camino público, estando la hacienda obligada a respetar la servidumbre que la costumbre había impuesto a la propiedad.

Las relaciones entre el municipio de Españita y la administración de don Próspero Cahuantzi, no siempre corrieron sobre rieles, pues los vecinos de la población durante 1888 se resistieron a cubrir el predial atrasado de tres años, argumentando que sus propiedades eran reducidas, con un valor menor de doce pesos, que apenas producían para la manutención familiar, no quedando excedente alguno para las contribuciones.

La inconformidad contra el gobierno local por las medidas fiscales se iba a incrementar con la nueva ley que aumentó el impuesto predial, sumándose Españita al movimiento encabezado por Andrés García, cuya muerte terminó trágicamente. Por éste y otros motivos, se fue acumulando entre la población y a la larga se acumuló y expresó en el estallido revolucionario de 1910.


Siglo XX

La Revolución Mexicana.- Españita fue de las primeras poblaciones de Tlaxcala en participar en los prolegómenos de la revolución que se fermentaba, a través de tres de sus dirigentes: los señores Félix Antonio Calisia, Platón González y Ascención G. Mota, quienes concurrían a las juntas de los simpatizantes del Partido Liberal Mexicano, en la vieja casona del capitán republicano Manuel Sánchez, en Tepehitec, a la que asistían representantes de una veintena de poblaciones y dirigentes sindicales de las fábricas textiles de Tlaxcala. Estos grupos asistieron a la convención política en el Tívoli del Eliseo, los días 15 al 17 de abril de 1910, en la ciudad de México.

Epoca Contemporánea.- La hacienda de Santiago Ameca y otras más de Españita, habían permanecido, inexplicablemente, al margen del reparto agrario, hasta que en 1938 los gobiernos federal y estatal toman la decisión de afectar la mayoría de las fincas del distrito de Ocampo, beneficiando con dotación ejidal a los campesinos de Españita, Hueyotlipan y Sanctórum de Lázaro Cárdenas. Los cuatro municipios compartieron, el 37.5 por ciento de la tierra repartida en Tlaxcala por el presidente Lázaro Cárdenas durante su gestión. Sólo la hacienda de Santiago Ameca y Tepalco fueron afectados con 3 036 hectáreas.

Pese a este importante reparto agrario, la tierra repartida sería insuficiente para la población campesina en constante crecimiento. Los campesinos de Españita con "derechos a salvo" se fueron incrementando paulatinamente, hasta que en 1972 se incorporan a otros campesinos demandando el funcionamiento de las pequeñas propiedades simuladas, que latifundistas de viejo y nuevo año, habían fraccionado entre sus familiares, para evitar el reparto agrario.

Le corresponde al gobernador Luciano Huerta Sánchez, enfrentar la inconformidad campesina. El gobernador hace esfuerzos desesperados por dar salida a esa inconformidad, promoviendo el desarrollo industrial mediante una política de estímulos fiscales, a fin de atraer la inversión y generar empleos, pero estos no llegaron pronto y comienzan las invasiones de tierras.

Los conflictos agrarios llegan hasta la residencia de Los Pinos, donde el presidente Echeverría recibe a los campesinos tlaxcaltecas, entregándoles 2 578 hectáreas de tierra, que beneficiarían nuevamente a los campesinos de Sanctórum de Lázaro Cárdenas, Ixtacuixtla y Españita.

Con estas acciones se inició la consolidación de un proceso que terminó desarticulando las viejas estructuras agrarias, basadas en las haciendas y su modo de producción en franca desaparición. Españita hoy en día sigue siendo una población pequeña, con recios campesinos dedicados a explotar la tierra que les legaron sus antepasados.